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Blog, Derecho Laboral

CUANDO EL PROBLEMA YA NO ES SÓLO LABORAL Y GENERA RESPONSABILIDADES CIVILES Y PENALES.

La relación laboral con los trabajadores suele abordarse desde una perspectiva laboral y administrativa: contratos, nóminas, despidos, sanciones, inspecciones de trabajo…

Sin embargo, lo que muchas organizaciones desconocen es que un conflicto laboral puede derivar también en responsabilidades civiles e incluso penales para la empresa y, en determinados casos, para sus administradores o directivos.

  1. Responsabilidad civil: indemnizar más allá del despido

La responsabilidad civil surge cuando la actuación empresarial provoca un daño evaluable económicamente al trabajador, distinto y adicional al propio incumplimiento laboral.

Casos habituales:

  • Acoso laboral o mobbing, con daños psicológicos acreditados.
  • Vulneración de derechos fundamentales, como la dignidad, la intimidad o la no discriminación.
  • Accidentes de trabajo derivados de falta de medidas de prevención.
  • Uso indebido de datos personales del trabajador.
  • Daños reputacionales o profesionales, por comunicaciones internas o externas negligentes.

2.  Responsabilidad penal.

Algunas conductas, por su gravedad, pueden constituir delito, con consecuencias mucho más serias.

Riesgos penales más frecuentes en el ámbito laboral:

  • Delitos contra los derechos de los trabajadores (condiciones ilegales, abusos, coacciones).
  • Acoso laboral grave, especialmente cuando existe reiteración.
  • Delitos contra la seguridad y salud, en accidentes laborales con resultado de lesiones graves o fallecimiento.
  • Discriminación por razón de sexo, edad, ideología, afiliación sindical o situación personal.
  • Impagos deliberados de salarios en determinados supuestos.
  • Falsedades documentales, por ejemplo, en contratos, nóminas o cotizaciones.

En estos casos, no sólo responde la empresa:

  • Pueden responder administradores, gerentes, responsables de RRHH o mandos intermedios.
  • Las penas pueden incluir multas, inhabilitación profesional e incluso prisión, además del enorme impacto reputacional.

Por tanto, una política laboral adecuada no sólo reduce conflictos, sino que protege a la empresa frente a riesgos jurídicos de mayor alcance.

Myrian Pérez

Graduada social.



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